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-Story to go with Spanish idiom - "No hay mal que por bien no venga"

Andro0
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My Teacher gave us this story to translate in my Reading and Translations class at school and i realized that the title of the story was an idiom i learned from Duolingo. So here is the short story :) enjoy

Un zapatero muy pobre, que vivía en la calle de los gallos, estaba casado con una mujer muy fecunda, que cada año le daba, si no mellizos, por lo menos un hijo. por ese entonces comenzaron a dejar bebes a las puertas de la casa de huérfanos de Lima, y todos los días de ocho a nueve de la noche abandonaban por lo menos uno. La directora de la casa se alarmó mucho con esta invasión de niños abandonados. y especialmente cuando le informaron que un mismo individuo, cubierto con una capa negra, era el que los dejaba a la puerta de su casa. la buena señora se propuso descubrir la identidad del individuo, y así ordenó vigilar la llegada del encapuchado misterioso.

Esa misma noche el zapatero decidió llevar a su recién nacido a la casa de huérfanos, pues no tenía dinero para mantener un hijo más. Al mismo tiempo que los criados que vigilaban la entrada de la casa le caían encima, una mujer enlutada dejaba otro niño a las puertas de la casa de beneficencia.

Cuando los criados llevaron al zapatero a la oficina de la directora, la señora le dijo: -- usted no debe traer todas las noches tantos niños. Puede llevarse inmediatamente los que trajo esta noche. si no lo hace, llamo a la policía. Sí, señor! se los puede llevar ahora mismo!

Al oír que iban a llamar a la policía, el zapatero asustado contestó temblando: --Pero, señora directora, sólo uno es mío. usted se puede quedar con el otro.

Aquí se lo dejo.

-- Le ordeno que salga de aquí inmediatamente! -- le contestó la directora. El zapatero no tuvo más remedio que regresar a su casa con los niños. Se los dio a su esposa y luego le contó el resultado de su visita a la casa de beneficencia. La mujer, que se había quedado llorando porque la miseria la obligaba a abandonar a su querido hijo, le dijo a su marido:

--En vez de diez hijos vamos a tener una docena que mantener. Dios lo ha querido así. Él nos los ha enviado y con su ayuda podremos hacerlo. Y después de besar a su hijo con mucho amor, empezó a acariciar y a desvestir al intruso.

-- Este angelito pesa mucho! -- dijo la pobre mujer.

Y era verdad que el chico pesaba mucho, pues tenía puesto un cinturón que contenía cincuenta monedas de oro. También tenía una nota con las siguientes palabras: "Está bautizado y se llama Carlitos. Quiero que usen este dinero para ayudar con los gastos de su crianza. Con la ayuda de Dios sus padres esperan reclamarlo algún día."

Cuando menos lo esperaba el zapatero abandonó la pobreza, pues con las monedas de oro que traía el bebé pudo mejorar su tienda y prosperar en el negocio. Su mujer crió al niño con mucho cuidado, y al cumplir éste seis años conoció a sus verdaderos padres.

4 years ago

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